La muestra, comisariada por Juan Manuel Bonet, subraya la existencia de un hilo conductor en la visión de los orígenes canarios en la obra de estos tres creadores; desde el tinerfeño Óscar Domínguez, emblemático representante de las vanguardias históricas en las Islas, a los grancanarios Manolo Millares y Martín Chirino, destacados artistas del medio siglo, ambos componentes del legendario Grupo El Paso, y en cuyas obras iniciales rinden tributo a la cultura aborigen.

La exposición une la visión del archipiélago canario del tinerfeño Óscar Domínguez, y en general de la vanguardia de preguerra, nucleada en torno a la revista Gaceta de Arte, y la de sendos creadores de la generación del cincuenta, ambos grancanarios, Manolo Millares y Martín Chirino. Avalan esta idea el que Domínguez cuente entre sus cuadros con uno titulado Cueva de guanches, al cual hacen eco las obras de Millares –especialmente sus Pictografías canarias y sus Aborígenes- y Chirino –especialmente, sus Vientos- nacidas de su reflexión sobre el arte prehispánico de las islas, por ellos descubierto en sus visitas al Museo Canario, donde les interesaron especialmente las pintaderas, y los fardos funerarios. Una serie de vitrinas presentarán diverso material procedente de esa institución. Además de las piezas ya citadas, la muestra incluirá El drago, así como obras del período cósmico de Domínguez. Se documentaron además sus colaboraciones con Agustín Espinosa –el autor de Lancelot 28 º -7 º, y el primer intérprete de la pintura de José Jorge Oramas- y otros escritores de su generación, así como el paso por la isla de André Breton, que precisamente bautizó al pintor como “el drago de las islas canarias”. En el caso de Millares, evocaremos su admiración juvenil por el poeta postmodernista Alonso Quesada; la conexión entre las momias del Museo Canario, y sus arpilleras, especialmente los del ciclo de los Homúnculos; su lectura de un libro indoamericanista clave como Universalismo constructivo, de Joaquín Torres-García; su interés persistente por la arqueología; y su mirada al desierto del Sahara. Por último, en el caso de Chirino además de enseñar algunas de sus tempranas Reinas Negras, subrayamos la continuidad que existe entre sus Vientos, y sus Afrocanes y Aeróvoros. Tanto Millares como Chirino, por lo demás, conectaron con la generación de Gaceta de Arte, y de un modo muy especial con su director, el crítico y fotógrafo Eduardo Westerdahl, cuya figura es otro hilo conductor de la muestra.
Alrededor de 50 piezas entre documentos, pintura y escultura componen el conjunto de la exposición.