Entre otras actividades para celebrar el año en el que se celebra el centenario de su nacimiento, la Fundación dedica un espacio a la obra de Manolo Millares en el interior del Castillo de la Luz, configurando la exposición de título “Homenaje a Manolo Millares. Volver sobre la trama del arte canario, en busca de sus raíces”, comisariada por Jesús M. Castaño, que permanecerá en la sede de la Fundación desde el próximo 12 de marzo al 31 de agosto de 2026. Seis obras de Manolo Millares convivirán con la muestra permanente de obras de Martín Chirino, permitiendo establecer diálogos entre sus obras, ecos de las conversaciones entre los dos creadores.

Entre otras actividades para celebrar el año en el que se celebra el centenario de su nacimiento, la Fundación dedica un espacio a la obra de Manolo Millares en el interior del Castillo de la Luz, configurando la exposición de título “Homenaje a Manolo Millares. Volver sobre la trama del arte canario, en busca de sus raíces”, comisariada por Jesús M. Castaño, que permanecerá en la sede de la Fundación desde el próximo 12 de marzo al 31 de agosto de 2026. Seis obras de Manolo Millares convivirán con la muestra permanente de obras de Martín Chirino, permitiendo establecer diálogos entre sus obras, ecos de las conversaciones entre los dos creadores.
Conmemorar a Manolo Millares desde la Fundación Martín Chirino es volver sobre los dos artistas, que incidieron en la reflexión en torno a esas raíces. “Volver sobre la trama del arte canario, en busca de sus raíces”, según declara Juan Manuel Bonet. Y lo hacemos desde esta exposición con obras que determinan que estos dos artistas universales compartían las mismas inquietudes, la misma identidad insular.
Martín Chirino expresó una profunda conexión con Manolo Millares, destacando que "Para Millares y para mí, el arte es la vida, y vivir es un arte", reflejando una visión compartida donde el arte y la existencia se fusionan, y recordaba su juventud juntos en Las Palmas creando obras, mostrando una amistad y admiración duradera por la intensidad y pasión de Millares por la creación que luego mantuvieron en su estancia en Madrid.
Eran adolescentes cuando se conocieron Martín Chirino y Manolo Millares, ambos nacidos en Las Palmas de Gran Canaria con un año de diferencia. Se reunían en la hermosa playa de Las Canteras y pasaban horas jugando al clavo. De la exhibición de pericia para insertar el hierro en la arena, pasaron poco a poco a hablar de los monumentales enfados de Pérez Galdós con los canarios, del peso de la cultura guanche, del opresivo y deslumbrante paisaje de las islas canarias. Todos ellos son temas que armaron la obra de Chirino y Millares con el surrealismo. Ambos artistas y amigos reflexionaban sobre el arte prehispánico, una devoción que les unía y que adquirieron en su juventud, a través de sus frecuentes visitas al Museo Canario, donde se interesaron muy especialmente por las pintaderas y los fardos funerarios. Cuando no iban a la playa, la pandilla exploraba las cuevas prehispánicas de las afueras, o se acercaban al Museo Canario, tan sobrecogedor y fantasmagórico. Sin saberlo, estaban preparándose para retomar el camino que había empezado Óscar Domínguez: el viaje de Canarias para adentro. A Óscar Domínguez nunca lo conocieron, pero sí a Westerdhal, que era el superviviente de aquella época. Fue su tutor y el nexo que los unió a las vanguardias, y quien les explicó que Picasso, Klee, Torres García y Miró ya habían trabajado con el arte prehistórico, y que ellos, en su isla, tenían algo que decir al respecto.
Millares explicó Canarias a través de su tierra (le apasionaba la arqueología); Chirino, en cambio, prefirió hablar del viento que llega desde el océano. Es la sensación que queda al ver las arpilleras de Manolo al lado de las espirales metálicas de Martín. Ambos mantuvieron una estrecha y duradera amistad desde su juventud, compartiendo inquietudes artísticas y un destino común en el desarrollo del arte contemporáneo español. Su relación fue tanto personal como profesional, y ambos fueron figuras clave en el influyente grupo El Paso.